Hacemos cosas infames para que no nos abandonen.
Chantajeamos.
Mentimos.
Nos martirizamos haciéndonos las víctimas.
Nos hacemos daño reclamando la atención.
Y si no hay respuesta,
herimos.
Todo para no quedarnos solos y solas.
Porque seguimos siendo niños y niñas asustados
con miedo a que la oscuridad no desaparezca nunca.
Ahuyentando a los monstruos con truco y fuegos artificiales.
Cada vez que alguien hace un movimiento que pueda indicar huida,
temblamos.
Porque si se van, es que no nos quieren.
Si no nos quieren, es que hay algo malo dentro.
Si hay algo malo, es que nadie nunca se va a quedar.
¿Nunca nadie se va a quedar del todo?
Si nos portamos bien
¿Por qué no?
Solo se puede abandonar aquello que se posee;
Se puede abandonar un bastón en medio del camino.
Se puede abandonar una carrera.
Se puede abandonar incluso la vida.
Pero las personas no pueden ser abandonadas.
Porque no somos de nadie,
ni de nuestros padres,
ni de nuestros amores,
ni de nuestros trabajos,
ni de nuestros hijos e hijas.
Y cuando entiendes esto,
tan simple y complicado a la vez,
Eres libre.
Y ya no te haces daño,
y ya no hieres.
Dejas que el resto haga lo que necesite.
Y aunque se marchen
a ti todavía
te queda el mundo.Roy Galán